Es difícil iniciar una enseñanza comprensiva y no
mecanizada de las operaciones con la impronta que viene desde el hogar con la
enseñanza tradicional de repetición y reproducción algorítmica. Se refleja en
los niños la ansiedad de sus tutores por llegar a la “cuenta” tradicional, con
la cual ellos se sienten seguros de poder acompañarlos, que se pierde la
riqueza de la comprensión de la situación problemática en sí misma y el
recorrido para su resolución.
Comprender
el desarrollo de los procedimientos que implica una situación problemática son
el sentido que requiere la matemática en la actualidad, no basta solo calcular,
sino que interpretar, predecir y estimar son fundamentales como herramientas de
pensamiento lógico- matemático, es por esto que, al realizar el recorte
didáctico deberían tenerse en cuenta todos
los elementos necesarios para “razonar” y no solo operar: responder a la
demanda social plantea una aproximación al cálculo que haga a los alumnos
capaces de elegir los procedimientos apropiados, encontrar resultados y juzgar
la validez de las respuestas.[1]
El sujeto debe apropiarse de diferentes estrategias para
resolver y a partir de ellas decidir según la situación si debe recurrir al cálculo
mental, al algoritmo o la calculadora, el proceso de construcción de esas
estrategias van asociadas a la ayuda que nosotros como docentes debemos
brindarles, ir progresivamente avanzando sobre sus posibilidades de resolución
con las propiedades de los números y de los cálculos.
Es el docente quien debe generar las condiciones
necesarias para que en primer, segundo y tercer año, los sujetos
progresivamente construyan una recopilación de cálculos mentales de las cuatro
operaciones, a partir del uso de resultados conocidos y de diferentes
descomposiciones. También promover el uso de la multiplicación y la división
por la unidad seguida de ceros y la exploración de estrategias de cálculo
aproximado y algorítmico.
El hacer
matemático debe ser un desafío, en donde se ponen en juego las competencias y
el razonamiento, el modo de pensar y no solo la utilidad de resolver
situaciones cotidianas, sino darle importancia como producción cultural, y es
desde esta visión es que planteamos las propuestas de enseñanza.
Se demanda a las escuelas la organización de una serie de
actividades permanentes, que orienten y guíen al alumno en su organización,
esto suele aplicarse en relación al área de prácticas del lenguaje con la
lectura, comprensión, escritura, etc. Desde el área de matemáticas, las
actividades permanentes no tienen un verdadero desarrollo.
Las actividades permanentes son aquellas que se sostienen
en el tiempo, se les otorga una continuidad necesaria para que los alumnos
puedan aproximarse a los contenidos y transformar sus conocimientos de manera
progresiva y cada vez más cercana a los saberes que la escuela se propone
comunicar.[2]
Esta continuidad es necesaria para todos los saberes que la escuela como
promotora de los conocimientos sociales debe transmitir.
Los docentes deben organizar el ciclo lectivo de manera
tal que los alumnos puedan participar de la mayor diversidad de situaciones
posibles y mantener su permanencia, programando situaciones que se puedan
desarrollar de manera simultánea y con previsión del orden de realización.
Dichas situaciones darán lugar a aprender matemática, haciendo matemática. Las
actividades permanentes están desarrolladas para ser aplicadas en el área de
Prácticas del lenguaje, con orientaciones didácticas dentro del diseño, el
cambio de concepción de las prácticas, también es necesario en las matemáticas,
un hacer y un practicar matemático. Aunque esto no se tome en cuenta, partir
desde esta mirada es tomar en consideración los “modos de hacer matemática” y
los “modos de aprender matemática” de forma simultánea, actualmente dentro de
nuestro ámbito no se considera este punto, por tal motivo es que consideramos
pertinente abordar este tema a partir de actividades que pongan en juego la
inquietud de los alumnos, generando el deseo de resolver diferente incógnitas,
dejando de lado la mera resolución de una situación problemática, y
enfrentarlos a un verdadero desafío que ponga a prueba sus competencias,
apelando a los distintos modos de resolver, decidir, comparar y constatar los
resultados obtenidos, situados desde un lugar donde no se esta al servicio de
la utilidad cotidiana, sino mas bien, como nombramos anteriormente, como parte
de la cultura en la que nos encontramos y nos satisface superarnos.
