martes, 12 de noviembre de 2013

Razonar vs operar

Es difícil iniciar una enseñanza comprensiva y no mecanizada de las operaciones con la impronta que viene desde el hogar con la enseñanza tradicional de repetición y reproducción algorítmica. Se refleja en los niños la ansiedad de sus tutores por llegar a la “cuenta” tradicional, con la cual ellos se sienten seguros de poder acompañarlos, que se pierde la riqueza de la comprensión de la situación problemática en sí misma y el recorrido para su resolución.
            Comprender el desarrollo de los procedimientos que implica una situación problemática son el sentido que requiere la matemática en la actualidad, no basta solo calcular, sino que interpretar, predecir y estimar son fundamentales como herramientas de pensamiento lógico- matemático, es por esto que, al realizar el recorte didáctico deberían tenerse en cuenta todos  los elementos necesarios para “razonar” y no solo operar: responder a la demanda social plantea una aproximación al cálculo que haga a los alumnos capaces de elegir los procedimientos apropiados, encontrar resultados y juzgar la validez de las respuestas.[1]
El sujeto debe apropiarse de diferentes estrategias para resolver y a partir de ellas decidir según la situación si debe recurrir al cálculo mental, al algoritmo o la calculadora, el proceso de construcción de esas estrategias van asociadas a la ayuda que nosotros como docentes debemos brindarles, ir progresivamente avanzando sobre sus posibilidades de resolución con las propiedades de los números y de los cálculos.
Es el docente quien debe generar las condiciones necesarias para que en primer, segundo y tercer año, los sujetos progresivamente construyan una recopilación de cálculos mentales de las cuatro operaciones, a partir del uso de resultados conocidos y de diferentes descomposiciones. También promover el uso de la multiplicación y la división por la unidad seguida de ceros y la exploración de estrategias de cálculo aproximado y algorítmico.
            El hacer matemático debe ser un desafío, en donde se ponen en juego las competencias y el razonamiento, el modo de pensar y no solo la utilidad de resolver situaciones cotidianas, sino darle importancia como producción cultural, y es desde esta visión es que planteamos las propuestas de enseñanza.
Se demanda a las escuelas la organización de una serie de actividades permanentes, que orienten y guíen al alumno en su organización, esto suele aplicarse en relación al área de prácticas del lenguaje con la lectura, comprensión, escritura, etc. Desde el área de matemáticas, las actividades permanentes no tienen un verdadero desarrollo.
Las actividades permanentes son aquellas que se sostienen en el tiempo, se les otorga una continuidad necesaria para que los alumnos puedan aproximarse a los contenidos y transformar sus conocimientos de manera progresiva y cada vez más cercana a los saberes que la escuela se propone comunicar.[2] Esta continuidad es necesaria para todos los saberes que la escuela como promotora de los conocimientos sociales debe transmitir.
Los docentes deben organizar el ciclo lectivo de manera tal que los alumnos puedan participar de la mayor diversidad de situaciones posibles y mantener su permanencia, programando situaciones que se puedan desarrollar de manera simultánea y con previsión del orden de realización. Dichas situaciones darán lugar a aprender matemática, haciendo matemática. Las actividades permanentes están desarrolladas para ser aplicadas en el área de Prácticas del lenguaje, con orientaciones didácticas dentro del diseño, el cambio de concepción de las prácticas, también es necesario en las matemáticas, un hacer y un practicar matemático. Aunque esto no se tome en cuenta, partir desde esta mirada es tomar en consideración los “modos de hacer matemática” y los “modos de aprender matemática” de forma simultánea, actualmente dentro de nuestro ámbito no se considera este punto, por tal motivo es que consideramos pertinente abordar este tema a partir de actividades que pongan en juego la inquietud de los alumnos, generando el deseo de resolver diferente incógnitas, dejando de lado la mera resolución de una situación problemática, y enfrentarlos a un verdadero desafío que ponga a prueba sus competencias, apelando a los distintos modos de resolver, decidir, comparar y constatar los resultados obtenidos, situados desde un lugar donde no se esta al servicio de la utilidad cotidiana, sino mas bien, como nombramos anteriormente, como parte de la cultura en la que nos encontramos y nos satisface superarnos.



[1] Cecilia Parra, Calculo mental en la escuela primaria, en Didáctica de Matemáticas, aportes y reflexiones, cap VII. Paidós Educador.
[2] Dirección General de cultura y educación. “ La enseñanza de las prácticas del lenguaje”

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